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La política se olvidó de la ética

Uno de los chistes que he recibido en los últimos días decía: la política lo corrompe todo, si pones la palabra política detrás de madre se convierte en suegra…y  ¡qué me perdonen las suegras por favor! Pero éste es el mejor resumen del concepto de política que tenemos todos.

La corrupción ha dañado el concepto de política en sí mismo. La política tendría que ser el lugar propio de la responsabilidad, de dónde emana el principio mismo, sin embargo parece ser la excusa para llegar al poder y olvidarse de todo.

La única virtud que Aristóteles reconocía como exclusiva de los responsables políticos es la de la prudencia. La verdad es que sería absolutamente deseable que todo aquél que se dedica a la política fuera cuando menos, prudente. Esa prudencia es lo mínimo que se puede exigir a aquellos en los que todos depositamos nuestra confianza.  Es uno de los daños colaterales de la democracia, ¡qué le vamos a hacer!

El pueblo tiene el poder y lo deposita en manos de unas personas que se supone son competentes, responsables y que están preparadas y capacitadas para poder tomar decisiones por todos y para el bien de todos.

Pero la realidad es otra: El panorama político deja mucho que desear… Creo que el mismo concepto de política ha cambiado. Su origen tiene que ver con la organización social de la polis griega. Todo lo relativo a la política era lo fundamental. Era, en definitiva,  la ciencia práctica, aquella que se ocupa de las actividades y asuntos humanos. Tendríamos que recordar el origen y lo que es la política de verdad, escuchar y dejar que maestros clásicos nos hablan de la importancia y de la misión política.

Es demasiado triste y desalentador para nuestro futuro que el único sentimiento que nos produce todo lo que tiene que ver con la política y los políticos sea decepción, desengaño y desconfianza (como en el chiste). No podemos aceptar con normalidad esta situación, que es insostenible.

Tal vez sea utópico pensar que pueda haber políticos que de verdad entiendan la política como servicio y no como poder, que sean políticos de vocación y no mercenarios de un partido político, que antepongan los criterios de su ideología, aún sabiendo que es un error y que no es la mejor decisión para el bien de la sociedad o de un país.

«Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral». La Rebelión de las masas, Ortega y Gasset

Debemos exigir un comportamiento absolutamente recto, honorable, transparente, prudente y responsable en aquellos que nos representan y que deciden por nosotros.

Nuestra crisis verdadera, como claman todos los teóricos del pensamiento de nuestros días es una crisis de valores, una crisis ética, que tiene como consecuencia el resto de crisis encadenadas: la económica, social, política,… y una crisis de justicia generalizada.

Estas crisis también tienen relación con la emancipación de las humanidades. El abandono cada vez mayor de las ciencias humanas, como la historia y la filosofía hace que nos resulte mucho más difícil saber tomar decisiones. La perspectiva histórica ayuda a establecer estrategias correctas y escuchar lo que han dicho los sabios a lo largo de la historia es enriquecernos en un diálogo con ellos.

Ortega y Gasset en La Rebelión de las masas parecía profetizar…

«Las gentes más ‘cultas’ de hoy padecen una ignorancia histórica increíble. Yo sostengo que hoy sabe el europeo dirigente mucha menos historia que el hombre del siglo XVIII y aun del XVII»

 

El famoso y premiado ensayo de Adela Cortina, ¿Para qué sirve realmente la ética? Destaca en su portada “Ninguna sociedad puede funcionar, si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad…”

Una vida sin ética es un retroceso y supone perder todas las conquistas del hombre por su libertad.

Esta es la idea clave para nuestro propio gobierno: la de la ética como herramienta práctica que nos facilita la vida y nos conduce a ser más felices, como ya vieron el propio Aristóteles, o Baltasar Gracián.

La ética es una guía práctica para saber vivir como seres humanos. Es inseparable de la política, indisoluble me atrevería a decir. Por eso su divorcio está provocando tantas catástrofes en nuestra sociedad.