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¡Mamá quiero ser filósofo!

–        Adiós, me voy a casa que llego muy tarde…

Después de salir del colegio todas la tardes, me quedo un rato con mis amigos, jugamos al fútbol, hacemos batallas con nuestras peonzas electrónicas. La de Pablo, mi amigo, tiene lanzador, pero la mía tiene luz y sonido y mola mucho.

Tengo que hacer un montón de deberes de lengua y de inglés. Creo que lo que me queda de tarde va a ser muy aburrida.

Mi madre está preparando la cena, ¡qué bien huele! Mañana llevaré el coche, en vez de la peonza,… ¡Uy los deberes!…

En los deberes de lengua muchas veces hay palabras o frases que no entiendo… hoy tengo una palabra de esas que no he oído en mi vida.

–        Mamaaaaaaaaá…¿¿Qué es filosofía??

Uy, no sé hijo, ¡qué difícil!…estoy haciendo las croquetas, pregúntaselo a tu padre, anda.

–        Papaaaaaaaaaaá…¿¿Qué es eso de la filosofía??  Es qué está en los deberes y no me entero.

–        Ufff, para explicártelo ahora… Espera un poco que estoy terminando un informe en el ordenador.

Mejor, vete a hablar con tu abuelo, que te podrá ayudar.                              abuelo

¡Anda! pero si estaba mi abuelo y yo no me había enterado. Vale, es culpa mía, porque yo había entrado corriendo y sin saludar.

Mi abuelo es increíble. Estaba sentado leyendo un libro, como casi siempre. No había dicho nada porque no quería interrumpirme en mis deberes, ni interrumpir a papá en su trabajo. Pero sí se había ofrecido para ayudar a mamá.

Es la persona más paciente que conozco. Nunca se queja, y siempre escucha. Además no levanta la voz. Creo que de mayor, me gustaría ser cómo él…

–        Hola abuelo, ¿tú sabes qué es eso de la filosofía?

Yo esperaba una larga y dolorosa explicación, pero mi abuelo sólo me dijo que lo que yo estaba haciendo en ese momento era filosofía.

–        ¿Qué?

– Sí!  querer saber, querer conocer es filosofía. El que se hace preguntas y busca respuestas, ése es un filósofo.

–        La filosofía es simplemente buscar la respuesta a una pregunta. Cómo tú estás haciendo ahora.

–        ¡Gracias abuelo!

No me podía imaginar que eso de la filosofía era algo tan guay. Era como ser investigador total. Como ser detective de todo. Buscar respuestas, soluciones, pero sobre todo hacerse preguntas. Eso se me da muy bien.

Y yo que la única idea que tenía de esto, era la del Pitufo filósofo, con gafas grandes, y muy rarito…

–        Esa noche las croquetas estaban más ricas que nunca…Además yo tenía algo nuevo en que pensar. Mi abuelo habló sobre muchos filósofos durante la cena, cada vez estoy más seguro de que él también es uno de ellos.

 

* Dedicado a mi abuelo, a su especial forma de ser y a su amor por la sabiduría, de todo corazón.