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Empresas con otras razones

Decía Blaise Pascal, que el corazón tiene razones que la razón no entiende.

…Y es que estas razones del corazón nos llevan por otros derroteros.

Más de uno me mataría si digo que las empresas deberían empezar a dejarse llevar por las razones del corazón. Me explico, este corazón viene a ser el motor impulsor del humanismo empresarial.

Una nueva generación de empresas comienza a surgir poco a poco y se distinguen porque llevan la ética en su ADN, la ética en el corazón, en palabras de Adela Cortina.

Este corazón simbólico tiene que ver con la parte humana y real que se pierde cuando queremos avanzar mucho y somos esclavos de los resultados y a corto plazo. Esta es la gran enfermedad empresarial. Además de ser una cardiopatía tiene que ver con la sordera, porque si escuchamos a las personas de nuestra organización nos daríamos cuenta de que nos ese camino no nos lleva a un buen fin.

Hoy en día es fácil diferenciar este tipo de empresas en sus acciones y comportamientos. Algunas organizaciones que se llenan la boca hablando de RSC, practican una RSC de postureo (como diría mi amiga Elisa), otras son empresas responsables, con valores contundentes desde su formación, pero tal vez no lo comunican.

Cada vez son más en una sociedad y un mundo globalizados los clientes, proveedores, empleados y consumidores que eligen y prefieren empresas que destacan por sus valores humanos y hacen de ello un reclamo de su marca.

La ética y la responsabilidad social empresarial coherente y bien comunicada es la herramienta más poderosa para conseguir el compromiso que tanto anhelamos en las organizaciones. Las personas que forman parte de la empresa se siente orgullosas de pertenecer a una compañía que hace bien las cosas, y que además respeta y está atenta a las necesidades y al reconocimiento justo del trabajo de sus personas.

cerebro

Fidelizamos clientes si actuamos de forma responsable con el medio ambiente y apoyamos y beneficiamos a nuestras comunidades. Nuestros colaboradores y proveedores confiarán en una empresa justa, noble, con principios, y que respeta y promueve los Derechos humanos.

La Responsabilidad social sin duda, es un medio eficaz para lograr el engagement de todos y cada uno de nuestros grupos de interés.

Las organizaciones orientadas a valores más que una misión tienen un propósito o un objetivo, quieren promover un cambio económico y social positivo. Ese es el verdadero corazón o centro de la organización.

Las empresas pueden usar su poder para resolver problemas sociales, esta es la verdadera innovación. Es importante alinear el propósito de la empresa con sus objetivos de crecimiento económico.

Nuestra sociedad pide a gritos este cambio hacia un movimiento social y económico más justo, el cambio hacia las empresas orientadas a valores que fomenten el empleo responsable y esto a su vez, tenga un impacto positivo en la comunidad. Es necesario que las empresas que tienen beneficios económicos y un gran poder en la sociedad intervengan como motor de cambio. Las start-ups, desde su inicio ya se piensan de esta manera, como empresas orientadas a valores que lideren una nueva economía. Las compañías consolidadas pueden dar ese gran paso y revisar su misión.

Valores como la excelencia, la transparencia, la honestidad, la responsabilidad, el desarrollo profesional, el respeto, y el valor por el trabajo bien hecho en sí mismo.

La cultura ética y de valores se cultiva, se siembra… es necesario pensar y hacer ahora para que nuestros hijos sólo conozcan esta forma de ser empresa. Nunca deberíamos perder de vista que todas nuestras acciones de hoy tienen consecuencias en el futuro y que éstas también son nuestra responsabilidad.

La verdadera amenaza a la que están expuestas nuestras organizaciones es que el hombre pierda el camino de encuentro con su humanitas, con su verdadera humanidad.  Y esto no es sólo un retroceso, es una idiotez. Si nosotros mismos no nos ocupamos de los asuntos humanos, ¿quién lo hará?